28/7/2026

Jubilación en Argentina: por qué cada vez más gente decide armar su propio retiro

Hacé la cuenta con nosotros. Si trabajaste años en relación de dependencia pero también tuviste etapas en negro, si sos monotributista, si sos autónomo o si simplemente nunca te sentaste a pensar en qué vas a vivir cuando dejes de trabajar, este artículo es para vos. No para asustarte. Para mostrarte los números tal como son y contarte qué podés hacer al respecto, hoy, mientras todavía tenés tiempo de decidir.

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Jubilación en Argentina: por qué cada vez más gente decide armar su propio retiro


El sistema previsional argentino está en un problema serio

No es una opinión, son datos.

  • 4 de cada 10 personas que trabajan en Argentina lo hacen en negro. Según el INDEC, la informalidad laboral llegó al 43% de la población ocupada, lo que equivale a unos 9 millones de personas sin aportes jubilatorios registrados. Cada mes que alguien trabaja en negro es un mes que no suma a su futura jubilación.
  • El sistema hoy sostiene 1,7 trabajadores activos por cada jubilado. Para que un sistema previsional de reparto sea sustentable en el tiempo se necesitan al menos 3 activos por cada pasivo. Estamos muy lejos de ese número, y la tendencia demográfica indica que la proporción va a seguir bajando.
  • La moratoria previsional, que durante años fue la puerta de entrada a la jubilación para quienes no completaban los 30 años de aportes, cerró en marzo de 2025. Hasta entonces, 7 de cada 10 nuevas jubilaciones se otorgaban por ese mecanismo. Sin la moratoria, se estima que 5 de cada 10 hombres y 7 de cada 10 mujeres en edad de jubilarse no van a poder acceder a un haber jubilatorio tradicional, y van a depender de la PUAM (Pensión Universal para el Adulto Mayor), que equivale al 80% de la jubilación mínima.
  • Y si sos monotributista, el panorama tampoco es alentador. A diferencia de un empleado en relación de dependencia, cuyo haber se calcula sobre los salarios reales de los últimos diez años, el monotributista aporta un monto fijo según su categoría. En la práctica, esto significa que la gran mayoría de los monotributistas termina cobrando la jubilación mínima, sin importar cuánto haya facturado durante su vida activa.

La jubilación mínima hoy ronda los $390.000, y con el bono que otorga el Estado el ingreso total apenas supera los $460.000. Para la mayoría de las familias, ese monto no cubre ni una porción razonable de lo que necesitan para vivir con la misma calidad de vida que tenían en actividad.

¿Por qué pasa esto?

No es un problema de una gestión en particular, es estructural:

  1. Casi la mitad de los trabajadores no aporta. Trabajo en negro, changas, monotributo social, informalidad en el comercio y los servicios: todo eso deja afuera del sistema a millones de personas o los deja adentro con aportes mínimos.
  2. Cada vez hay menos activos por cada pasivo, porque la población envejece y la informalidad crece.
  3. Las reglas de acceso se endurecieron. El cierre de la moratoria significa que, de ahora en más, hace falta cumplir con los 30 años de aportes reales (o comprarlos) para acceder a una jubilación contributiva. Quien no llegue, va a depender de un beneficio asistencial mucho más bajo.

La conclusión es simple: el Estado va a poder garantizar cada vez menos, y la responsabilidad de planificar el propio retiro recae, más que nunca, en cada uno de nosotros.

¿Qué es un seguro de retiro y cómo te protege de todo esto?

Un seguro de retiro es una herramienta de ahorro privada y voluntaria, regulada por la Superintendencia de Seguros de la Nación, pensada exactamente para este escenario. Funciona así:

  • Vos elegís cuánto aportar cada mes, de acuerdo a tu situación. Podés ajustar el monto con el tiempo, hacer aportes extraordinarios cuando te sobra un poco más, o incluso pausar sin perder lo que ya acumulaste.
  • Ese dinero se capitaliza en una cuenta individual a tu nombre, dentro de la aseguradora, que lo invierte y te acredita rendimientos.
  • Cuando llega el momento que vos definiste (generalmente al jubilarte), podés retirar ese capital de una sola vez o convertirlo en una renta mensual que complemente tu jubilación del Estado, sea cual sea.
  • Tiene beneficios adicionales importantes: exenciones impositivas, inembargabilidad y liquidez parcial o total a partir del primer año, según el producto.

No reemplaza a la jubilación estatal, la complementa. Y para quien trabaja en negro, es monotributista o tiene aportes discontinuos, puede terminar siendo la diferencia entre depender exclusivamente de un haber mínimo o llegar al retiro con un ingreso propio, armado por vos mismo, a tu ritmo.

Por qué conviene empezar hoy y no "cuando se pueda"

El tiempo es la variable que más juega a tu favor en un seguro de retiro. Cuanto antes empezás a aportar, menor es el esfuerzo mensual necesario para llegar a un capital significativo, porque los rendimientos se capitalizan durante más años. Postergarlo diez años no significa perder diez años: significa tener que aportar mucho más por mes para llegar al mismo lugar, en la mitad del tiempo.

Además, no hace falta ser una persona con ingresos altos para empezar. Se puede arrancar con aportes bajos y flexibles, e ir ajustando a medida que tu situación mejora. Lo importante no es cuánto aportás el primer mes, es no seguir postergando la decisión.

No se trata solo de una póliza

En El Refugio no creemos que este sea un tema para resolver mirando una tabla de números y eligiendo el plan más barato. Se trata de entender tu situación real —si tenés aportes en blanco, si sos monotributista, si tuviste períodos informales— y armar, junto a un asesor, una estrategia de ahorro que tenga sentido para vos y tu familia.

No es solo tener un seguro. Es tener un respaldo real.

Si querés que revisemos juntos tu situación previsional y veamos qué opciones de seguro de retiro se ajustan mejor a tu caso, escribinos. Te ayudamos a entender el panorama y a tomar la decisión con información, no con miedo.

📩 [email protected] · 📱 11 6587-1993

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